lunes, 24 de enero de 2011

¡Qué alegría, que buen día!


Así,
en ti me quedo,
paseo largamente tus brazos y tus piernas,
asciendo hasta tu boca, me asomo
al borde de tus ojos,
doy la vuelta a tu cuello,
desciendo por tu espalda,
cambio de ruta para recorrer tus caderas,
vuelvo a empezar de nuevo,
descanso en tu costado,
miro pasar las nubes sobre tus labios rojos,
digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente,
y si cierras los ojos cierro también los míos,
y me duermo a tu sombra como si siempre fuera
verano,
amor,
pensando vagamente
en el mundo inquietante
que se extiede -imposible- detrás de tu sonrisa.

En ti me quedo. Ángel González

1 comentario:

  1. Lo que dan de sí las clases de literatura eh? jaja
    Muy bonito el poema, sí señor.

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