Eh tú, si tú, niña de la sonrisa triste, sí, te hablo a tí. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde se ha ido tu felicidad? ¿Qué ha sido de los días de sueños y sonrisas? ¿Qué te han hecho? ¿Por qué te la han robado? ¿Por qué ya no te reconoces en el espejo? Tú no eras así. Eras vitalidad, pasión, ganas. Eras fuego cuando tenías que serlo, eras casa cuando hacía falta, eras dulce y eras carácter cuando la ocasión lo requería. ¿Qué ha pasado? Ahora solo veo miradas vacías y ojos sin luz. Ya no eres fuego, ya no eres casa. Solo estás de paso. Solo sigues la inercia de los días.
Me gustaría poder ayudarte, decirte como salir, pero nadie sabe como se arreglan los corazones. Nadie sabe como se cosen las heridas profundas, qué tipo de hilo hace falta, ni cuánto necesitan para cicatrizar. Me gustaría poder decirte que la rehabilitación va a ser corta, que tu luz volverá pronto, pronto volverás a caminar; pero niña, eso solo está en tus manos. Nadie tiene tus respuestas, nadie sabe más que tú sobre esto, nadie es mejor especialista. Solo tú, niña, puedes recomponerte, coger los pedazos, echar el resto... y seguir. Seguir con ganas, sin inercia, volver a ser fuego, casa. Volver a quemar. Volver a ser TÚ.
martes, 29 de noviembre de 2016
martes, 12 de julio de 2016
Emptiness
Estoy sentada en mi terraza, a 1000 km de mi casa y hay una luna preciosa, perfectamente partida a la mitad reflejándose sobre el mar. Solo se escucha el murmullo de las olas en la playa y si miro hacia arriba, me cubre un manto de estrellas.
Es una de esas estampas en las que te gustaría charlar sobre la vida y compartir algun que otro momento especial. Es un momento en el que si todo fuera diferente, grabaría en mi memoria para recordar. Pero nada es diferente, estoy sola y me siento vacía. Con esta sensación amarga, la que te viene cuando lo has intentado todo, lo has jugado todo y has salido perdiendo. No entiendo porqué las cosas no pueden ser diferentes. Porque todo se aleja tanto de mi yo feliz, con una sonrisa en la boca gracias a poder disfrutar de los pequeños placeres que nos da de vez en cuando la vida. No logro entender porqué la gente miente. Porqué se puede tirar por tierra algo tan bonito como lo que tenía y que ahora mismo me veo incapaz de volver a lograr. Esa paz interna de poder ser yo sin miedos, yo si tapujos, yo desnuda tal y como siempre quise ser. Mi yo sincero, mi yo-realmente yo.Los miedos vuelven a acechar y se vuelven a esconder debajo de mi cama. Me gustaría saber en qué momento cambió todo, cuándo alguien decidió que lo que teníamos había dejado de ser. Qué nos había pasado. Como se puede cambiar tanto. Cuando la admiración y las cosas buenas se olvidaron para dejar paso a este desazón. Tengo tantas preguntas y la luna no es capaz de responderme a ni una. Porqué nunca puede salir bien el entregarse. Porqué tanto luchar no ha servido para nada. Porqué me han robado la felicidad. Porqué toda la complicidad, toda la alegría que se ha trabajado en construir desde los cimientos, se escapa ahora en otros brazos. Porqué no fui lo suficientemente buena. Porqué no lo pude ver venir. Porqué dejan de importar las risas y la sensación de seguridad al estar piel con piel, para dar paso a cosas mucho menos importantes. Porqué se deja de querer completar a tú otra mitad.
En realidad, ni la luna ni nadie creo que pueda responderme. Solo queda esperar a que la tormenta pase y las estrellas vuelvan a salir. Esto es todo lo que tengo. Esta es la única certeza.
Aquí estoy de pie, sola, pasamada, con la luna como único testigo de lo que pudo ser y no fue. Pudimos ser eternos, inmortales. Pudimos ser lo que hubiéramos querido. Pudimos habernos comido el mundo, que estaba a nuestros pies. Pudimos, y ya nunca podremos.
Es una de esas estampas en las que te gustaría charlar sobre la vida y compartir algun que otro momento especial. Es un momento en el que si todo fuera diferente, grabaría en mi memoria para recordar. Pero nada es diferente, estoy sola y me siento vacía. Con esta sensación amarga, la que te viene cuando lo has intentado todo, lo has jugado todo y has salido perdiendo. No entiendo porqué las cosas no pueden ser diferentes. Porque todo se aleja tanto de mi yo feliz, con una sonrisa en la boca gracias a poder disfrutar de los pequeños placeres que nos da de vez en cuando la vida. No logro entender porqué la gente miente. Porqué se puede tirar por tierra algo tan bonito como lo que tenía y que ahora mismo me veo incapaz de volver a lograr. Esa paz interna de poder ser yo sin miedos, yo si tapujos, yo desnuda tal y como siempre quise ser. Mi yo sincero, mi yo-realmente yo.Los miedos vuelven a acechar y se vuelven a esconder debajo de mi cama. Me gustaría saber en qué momento cambió todo, cuándo alguien decidió que lo que teníamos había dejado de ser. Qué nos había pasado. Como se puede cambiar tanto. Cuando la admiración y las cosas buenas se olvidaron para dejar paso a este desazón. Tengo tantas preguntas y la luna no es capaz de responderme a ni una. Porqué nunca puede salir bien el entregarse. Porqué tanto luchar no ha servido para nada. Porqué me han robado la felicidad. Porqué toda la complicidad, toda la alegría que se ha trabajado en construir desde los cimientos, se escapa ahora en otros brazos. Porqué no fui lo suficientemente buena. Porqué no lo pude ver venir. Porqué dejan de importar las risas y la sensación de seguridad al estar piel con piel, para dar paso a cosas mucho menos importantes. Porqué se deja de querer completar a tú otra mitad.
En realidad, ni la luna ni nadie creo que pueda responderme. Solo queda esperar a que la tormenta pase y las estrellas vuelvan a salir. Esto es todo lo que tengo. Esta es la única certeza.
Aquí estoy de pie, sola, pasamada, con la luna como único testigo de lo que pudo ser y no fue. Pudimos ser eternos, inmortales. Pudimos ser lo que hubiéramos querido. Pudimos habernos comido el mundo, que estaba a nuestros pies. Pudimos, y ya nunca podremos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)