sábado, 31 de agosto de 2019

Verano 2019

El otro día tuve miedo, a veces me pasa. Me acojono al ver recompuestas las piezas que tanto tiempo y mimo me ha costado juntar. 
Era domingo por la noche. Enseguida supiste qué algo me rondaba la cabeza, qué calada me tienes. Desde el primer momento has sabido leerme casi mejor que yo. 
Entonces me miraste a los ojos mientras me cogías de la cintura y me acercaste a ti. Me diste un beso en la frente, me apartaste el pelo suavemente y una vez más hiciste que se me fueran todos los fantasmas de un plumazo. 
Tienes esa habilidad. Me calmas. Apagas mis incendios.
Y pienso en la suerte que tengo de haberme cruzado contigo en el camino. 
No se si serás mi hilo rojo, si habrá sido cosa del destino o si en verdad sí que nos estábamos buscando sin darnos cuenta.
Queriendo sin querer.
Y me doy cuenta de que, sea cómo sea, qué bonita la casualidad de que sonara aquella canción en el coche y nos hiciera cómplices de algo que aún no sabíamos que iba a comenzar.
Ahora tu pecho es casa cuando me siento lejos de la mía y tu cuello uno de mis lugares favoritos en los que perder el tiempo (y la vida).
He descubierto que a veces el amor es eso, las pequeñas cosas. La complicidad, la risa, tenerte cerca, enredarme en ti.
El mar Mediterráneo es precioso cuando jugamos a comernos en él.
Hasta el sofá de mi salón se vuelve bonito cuando después de esa copa de vino me miras a los ojos, me cuentas tus secretos al oído y me haces sentirme la chica más guapa de toda la ciudad.

miércoles, 12 de junio de 2019

Primeras veces

No serás mi primera vez. Ni mi primer amor. 
No serás mi primer beso, ya he tenido unos cuantos en esta vida.
Tampoco serás mi primer dolor, ni por desgracia, el último.
No serás el primero que me ha visto llorar. Ni el primero que me rompa el corazón.
Tampoco el primero que me ha sentido morir de placer o retorcerme con un ataque de risa.
No serás muchas de mis primeras veces.

Pero joder, qué gusto da volver a sentir ese gusanillo de como si lo fueran.
Qué gusto los nervios por verte, aunque no sean los primeros.
Qué gusto la sensación que me recorre la espina dorsal cuando me tocas, aunque no seas el primero.
Qué gusto las ganas. 
Y la ilusión, como si fueras el primero.
Qué gusto esa cara de tonto que pones al verme.
Y qué gusto mi cara de tonta al ver tu mensaje a media tarde, como si fuera el primero.

Y qué bien saber que aunque ya haya tenido muchas primeras veces, siempre serán diferentes y nuevas contigo.
Qué bien saber qué, aun así, me quedan cosas por descubrir.

Por ejemplo,
Primero de noche de estrellas con vía láctea incluida.
Segundo de miedos fuera, vuelta al ruedo... y a jugar.
Tercero de ilusión de quinceañeros
Cuarto de meternos mano en el sofá.
Quinto de aguantarnos la mirada.
Sexto de no aguantar las ganas de comernos a besos.
Seguramente podría agotar unos cuantos pares de números cardinales más con todas las cosas que se me ocurren, pero no quiero irme por las ramas.

Aunque no hayas sido el primero de muchas de mis veces me gustaría que te quedaras un rato por aquí.
Seguro que encontraremos nuevas primeras veces que conquistar. 




martes, 19 de marzo de 2019

keep believing

Soy una persona muy optimista. Me he dado cuenta últimamente.
Puedo haberme llevado muchas desilusiones, haber fracasado cincuenta millones de veces que aun así no lo paro de intentar.
La gente me insiste en parar, en dejarlo estar. Pero no puedo.
Es superior a mis fuerzas.
Hay algo en mí que me empuja a seguir.
Y lo sigo intentando, después de cada golpe, después de andar dando palos de ciego.
Últimamente siempre va mal... pero confío. Creo. Sigo.
Y llegará.
Todo llega.