lunes, 5 de diciembre de 2011

LIFE as we know it

Puede que ya no sea lo mismo. Puede que nunca vuelva a serlo, y mientras tanto me pregunto cual fue el punto de inflexión o si la degradación fue tan lenta que nadie lo vio venir.
(...)
Existen daños capaces de cicatrizar con un poco de alcohol y un par de tiritas, otros, necesitan un par de puntos que cierren y aprieten bien ambos lados de la herida, en cambio existen deterioros que ni el mejor de los cirujanos puede reparar. Roturas que ni el más potente de los pegamentos consigue arreglar. 
Daños que quizá solo el tiempo pueda remendar y apartar, con una pegatina de ''Frágil'' en la entrada. Un aviso para futuros visitantes, porque quién avisa no es traidor, ¿verdad?
Es difícil, pero hay cosas que nunca pueden volver. Uno sabe cuando esta partida es para siempre y cuando no. Lo siente. Nota como se ha desprendido un pedacito con esa ida y experimenta una pequeña sensación de vacío interno, la cual sabe que nunca se irá, simplemente termina por aprender a convivir con ello.


Así que, por supuesto que existen los puntos de inflexión. Por suerte o por desgracia.

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