viernes, 6 de abril de 2012

'No era tu momento'

Somos poco conscientes de la fragilidad de todo lo que nos rodea, y en especial de lo frágiles que son nuestras propias vidas. Creo que ya he dicho por aquí que me asombraban gratamente la piel y las palabras, como dos elementos que me crean gran fascinación. No puedo hablar de lo endebles que son las palabras como algo físico, pero sí de lo que lo es la piel, de lo fácil que se rompe, y de como cada surco que encontramos en ella, cada cicatriz, cada lunar y cada mancha pueden hacer de guías de nuestras vidas en el futuro, pues son puro reflejo de cómo el tiempo ha pasado por nosotros. Cómo no, no nos olvidemos de la fragilidad de la piel; y ya puestos de cualquier otro tipo de tejido de esos que nos componen que como no están a la vista, por lo menos a mí, no me generan tal 'intriga'. Os preguntaréis a qué viene todo esto de la fragilidad. Pues viene a que tú, por ejemplo, un día te despiertas por la mañana, remoloneas un rato, te levantas con pereza, te tomas tu café, desayunas, vas a la ducha y de repente estás rumbo a dónde quiera que vayas todos los días por la mañana: sin darte cuenta y sin prestarle mayor atención al asunto ya has entrado en la rutina de todos los días de tu vida. Lo que no se te pasa por la cabeza en ninguno de esos momentos, en ninguna de esas acciones que haces sin más es que en cualquier momento, en una milésima de segundo durante ese café, durante el paseo o mientras te das un baño, todo puede irse a la mierda, desvanecerse y desaparecer. Puedes irte de este mundo en un abrir y cerrar de ojos y ¡todavía no te has dado cuenta!. Nuestra piel es frágil, cada uno de nuestros tejidos también lo es, nosotros lo somos. Y si estamos aquí es por algo, vete tu a saber por qué, pero debemos aprovecharlo.


Doy las gracias desde mi rinconcito eléctrico a quién tenga que dárselas por poder seguir aquí.



I'M BACK

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