Hay muchos momentos en mi día a día que me hacen plantearme un montón de cosas. A la hora del café, esperando al autobús o simplemente mirando por la ventana mi yo pensador me sale por la cabeza y me dice que me ponga a reflexionar. El título de hoy es mi yo sufridor, y ahora mismo me acabo de referir a mi yo pensador, veréis, no es que esté loca, ahora os lo explico: todos nosotros estamos formados por una serie de mini yo que se alternan al mando de nuestro pensamiento, haciendo que focalicemos nuestra mente en unas cosas o en otras, según corresponda (lo he descubierto leyendo un libro, mi reciente y última forma de inspiración).
Pues bien, Anna Karenina, una sufridora en letras mayúsculas, de la A a la Z. Supongo que todos habréis oído hablar de ella, sino siempre podéis preguntarle a Tolstoi, que os ponga un poco en situación. Ella era una sufridora y yo también, no lo soy siempre claro está, solo cuando mi yo sufridor coge las riendas.
Estamos hechos, en gran parte, para sufrir, para experimentar el dolor y en muchas ocasiones alimentarnos de él. Va, reconocelo, a todos nos gusta de vez en cuando hacer de tripas corazón, regocijarnos en vuestra propia desdicha. Experimentar el dolor, sentirlo en nuestras venas, ver como nos quema por dentro y nos hace sentirnos vivos. Experimentarlo de tal forma que podamos exprimirlo tanto que llegamos a convertirlo en algo más banal y llevadero. El dolor el obligatorio, el sufrimiento es opcional. Opcional y tangible. Opcional y vivo. Pararos a pensarlo, sentirlo hasta la punta de los dedos. Vivid.
Así cuando estéis felices, cuando el mini yo que está al mando sea el bueno de la peli, todo será más intenso.
"There can be no peace for us, only missery and the greatest happiness"

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