Eh tú, si tú, niña de la sonrisa triste, sí, te hablo a tí. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde se ha ido tu felicidad? ¿Qué ha sido de los días de sueños y sonrisas? ¿Qué te han hecho? ¿Por qué te la han robado? ¿Por qué ya no te reconoces en el espejo? Tú no eras así. Eras vitalidad, pasión, ganas. Eras fuego cuando tenías que serlo, eras casa cuando hacía falta, eras dulce y eras carácter cuando la ocasión lo requería. ¿Qué ha pasado? Ahora solo veo miradas vacías y ojos sin luz. Ya no eres fuego, ya no eres casa. Solo estás de paso. Solo sigues la inercia de los días.
Me gustaría poder ayudarte, decirte como salir, pero nadie sabe como se arreglan los corazones. Nadie sabe como se cosen las heridas profundas, qué tipo de hilo hace falta, ni cuánto necesitan para cicatrizar. Me gustaría poder decirte que la rehabilitación va a ser corta, que tu luz volverá pronto, pronto volverás a caminar; pero niña, eso solo está en tus manos. Nadie tiene tus respuestas, nadie sabe más que tú sobre esto, nadie es mejor especialista. Solo tú, niña, puedes recomponerte, coger los pedazos, echar el resto... y seguir. Seguir con ganas, sin inercia, volver a ser fuego, casa. Volver a quemar. Volver a ser TÚ.
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