Creo que he soportado el dolor más profundo que nunca imaginé. Sí, ese que se describe en tantas canciones y poemas como el más desgarrador. Ese tipo de dolor que literalmente te desarma por dentro y te hace pedazos el alma. Ese que hace posible que la frase “le rompieron el corazón” sea algo real, posible y tangible. Nunca piensas que te pueda llegar a ti, que te vayas a convertir en el protagonista de tan triste escena. Y entonces el día llega. Y escuchas mientras te clavan los ojos en las entrañas algo así como “no te quiero lo suficiente” y en ese preciso instante, todo se desvanece y nada parece ya importar. Yo lo llamo la crueldad de las palabras. Cómo 9 sílabas pueden cortar más que el más afilado de los cuchillos.
Creo que he soportado el dolor más profundo que nunca imaginé. Lo he soportado y lo he superado. Me ha hecho más fuerte y tras una larga lucha por fin puedo decir qué he recompuesto todos los pedazos. Me he levantado y me he sacudido el polvo, he dado mis primeros pasos, más segura que nunca. Estoy lista para volver a entregarlo, de una pieza y sin tiritas. Y sobretodo sin tener que suspirar después: “oh, ahí va mi pobre corazón”.
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