Que ya he decidido que no puedo salvarte.
Ni a ti,
ni a nadie.
Que necesito que me salven a mí por una vez en la vida.
Lo tengo muy claro.
Y entonces...
esbozas esa medio sonrisa, tan tuya.
Y me caigo por el filo de tus labios.
Me tiro por ese precipicio que es tu sonrisa.
Me dejo ir,
me pierdo.
Se me olvida que quiero salvarme;
lo único que necesito es vivir en tu boca.
No se me ocurre lugar mejor
donde perderme;
y quizás...
volver a encontrarme.
Quién sabe si para salvarse
lo único que hay que hacer es
caer
al vacío.
Caer...
por el filo de tu boca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario