sábado, 12 de febrero de 2011

Suavemente...


...con mucho cuidado

jueves, 10 de febrero de 2011

Tú prefieres hechos, yo palabras


Sinceramente me parece increíble la cantidad de significado que puede llegar a haber en las palabras. El daño y a la vez el bien que pueden llegar hacer con ellas. La capacidad que tienen de llevarte de la gloria a la mierda(y viceversa) en tan solo un segundo. El contenido que les viene implícito, las emociones y los sentimientos.
Las palabras, en ocasiones tan difíciles de pronunciar, en ocasiones tan fáciles de escuchar. La liberación o la carga que te pueden causar.
Cortas o largas; agudas, llanas o esdrújulas; monosílabas, bisílabas o lasqueseansílabas; simples o compuestas; buenas o malas; deseadas o temidas; verdaderas o falsas; prudentes o no. A fin de cuentas, siempre PALABRAS.

Y para despedirme aqui os dejo unas bonitas PALABRAS...

Ya está sonando de nuevo el despertador. Tanto, siempre y cuando.
Sigue soñando, ni cambies de posición. Nadie te está esperando.
Y yo, me despierto muerto de calor, toda la habitación a rayas.
Me entretengo viendo como el sol las dibuja en las persianas.

Date la vuelta, mírame, ponte más cerca
que quiero saber a qué sabe tu piel cuando te despiertas.

Estan llamando, que salte el contestador.
Nada me gusta tanto, como abrazarnos
y ser solamente dos. Tanto, siempre y cuando.

Date la vuelta, mírame, ponte más cerca
que quiero saber a qué sabe tu piel cuando te despiertas.

Y quedarme contigo, y quedarme contigo
cuando te despiertas.

martes, 8 de febrero de 2011

hey, lyla




again & again

lunes, 7 de febrero de 2011

A flor de piel,


Te diré que nada de esto vale la pena sin alguien que te haga ser incoherente.

domingo, 6 de febrero de 2011

Ley del mínimo esfuerzo.


Remix. Y un gran descubrimiento, dejar las cosas para el último momento puede tener horribles consecuencias.

mixin' vodka with caffeine

miércoles, 2 de febrero de 2011

R O M E













¿Sabes que ROMA, al revés, es AMOR?

martes, 1 de febrero de 2011

don't go away


La técnica de la autodefensa, sí, esa táctica que todos utilizamos cuando no queremos hacernos daño.
Nos basamos en nuestras experiencias más dolorosas para cerrarnos en nosotros mismos y así impedir que esos horribles sentimientos vuelvan a aparecer. Si lo tenemos todo escondido, nadie nos podrá pillar por sorpresa y volver vulnerables otra vez.
Así que sacamos nuestro corazon en un puño, arreglamos los jirones, una capita de pintura, otra de barniz y nos lo volvemos a poner, como si nada hubiese ocurrido.
Ya estamos a salvo del dolor, menos mal.
Pero que una corte deje de estar infectado, que esté cosido, no quiere decir que esté curado. Que una pared sea pintada de nuevo no implica que las humedades no vuelvan a salir.
Nos lamemos las heridas, como los gatos, degustando cada pizca de amargura para intentar que se curen de una vez. No queremos sentir. Nada. Cualquier cosa. Por lo que pueda venir implícito en ella despúes, debajo de la letra pequeña.
Rencores pasados y débilidades ocultas guardados en el cajón, para que nadie pueda descubrirlos.

Yo todo esto lo resumo en una palabra: MIEDO.
Yo, por lo menos, estoy acojonada.

(es todo culpa de mi banda sonora de hoy, Oasis, que quede claro)