No puedo contar contigo los domingos, por normal general.
¿Voy a pasarme así toda mi vida? Como perfectamente simbolizó Buero Vallejo en su "Historia de una escalera", en ocasiones hay algo que nos ata física y moralmente y que simboliza nuestra propia imposibilidad de escape. Pero, ¿hasta que punto hay que aguantar el chaparrón todos los fines de semana?¿Cual es el límite de tensión posible para el hilo antes de romper? No lo sé. Y sinceramente me gustaría saberlo. Todos los Domingos, y diversos día de semana es la misma historia de siempre "¿Qué tal?;Mal;Que raro que digas eso" Ya suena a topíco y todo. Ya si digo que estoy bien la gente se sorprende... Y vaya triste que es.
En vez de motivos para querernos sin más, lo único que hay son motivos para hacernos daño. Pero como ya he dicho antes, imposibilidad de escape, querer y no poder. Querer y doler. Ahora ya es peor, azul oscuro casi negro. Ya no son solo los Domingos. También los Lunes, Martes, Miércoles y bueno, para que seguir... Sabiendo nuestros puntos debiles, cada vez vamos más directos a la herida sin miramientos, a ver quien aguanta más, midiéndonos como dos leones.
En ocasiones me pregunto si no hay más, si esas historias maravillosas de amor existirán y si me merezco un poco más que esto. Me gusta pensar que sí, que todo va a cambiar, que despúes de la tormenta viene la calma, pero vuelvo a repetirme, ¿cuánto hay que esperar? Mientras tanto, a hacer de tripas corazón y a seguir autoengañándonos, que así nos luce el pelo.
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