Yo ya se lo dije a mi amiga la primera vez que me atreví a hablarle del tema: ‘esto no es normal’. Él diagnóstico no era claro, ni los síntomas evidentes y no sabía si tendría cura, pero esperaba que sí con todas mis fuerzas, por mi bien y por el bien de los demás. Tampoco sabía mucho más, que se llamaba algo así como ‘bloqueo emocional’, aunque yo prefiriera llamarlo ‘bloqueo sentimental’. Pero sobre todo, si sabía algo, ya por hallazgo propio, era que te impedía decir lo que querías, cuanto querías y a quién, no te dejaba ‘querer bien’, ni ser tú misma en algunos momentos y lo peor de todo: te podía hacer perder a alguien importante.
A mi amiga siempre le gustaron mucho estos temas del corazón y de los sentimientos, por eso acudí a ella. Las palabras que salían de mi boca sonaban a total desesperación, ‘por favor, ayúdame’ le decía en mitad de la calle. Pensó que estaba loca, pero no era la primera vez, asique tampoco me importó mucho. Y ella, incluso ella, la mismísima experta en relaciones, tampoco supo qué decirme al respecto. Normal que no lo supiera, poco más tarde me di cuenta de que solo yo podría saberlo.
Ese era el quid de la cuestión, el gran problema, el bloqueo sentimental. O eso era lo que yo pensaba hasta que llegué a la raíz del asunto: el miedo. Algo tan común como eso. No es un miedo como el de la fobia a las arañas, al agua o a los espacios cerrados; es un miedo bastante peor. Es un miedo a las consecuencias de tus palabras, tus deseos o tus pensamientos, a lo que pueda pasar o a decepcionar. Miedo a perder algo (o alguien) por el simple hecho de ser tú misma. Un miedo que te cohíbe, te bloquea y te hace sentirte muy, muy tonta. Como si por dejarte ver tal y como eres completamente, todo el mundo fuera a echar a correr. ¿No es ridículo?
me encanta serte útil en ocasiones como ésta :)
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