miércoles, 18 de septiembre de 2013

No strings attached

La distancia es como un monstruo feo, grande, verde y peludo. Pero no peludo guay y adorable como un abrigo de bisón, no. Peludo como un bicho de estos asquerosos... Una tarántula por ejemplo. Puag.
A lo que íbamos, que me voy con mucha facilidad por las ramas. La distancia es, para que me entendáis, lo que de pequeños concebíamos como un monstruo, escondido debajo de nuestra cama o detrás de la puerta o dónde sea, pero esperando a salir en cuanto nos entre un poco el sueño, esperando a hacer su aparición estelar y volvernos locos, asustarnos, dejarnos tontos o lo que más os guste. Lo comparo porque con la distancia pasa lo mismo, es algo que esta ahí, escondido esperando a pillarnos y volverse tangible. Pasa de ser un miedo que nos quita el sueño a una realidad acojonante.
De repente estás cerca, te ves, te tocas, te dejas llevar y de repente, en tan solo un pestañeo... ya no hay nada. Ni te ves, ni te tocas, ni te puedes dejar llevar. Te quedas quieto un rato, en el sitio, deseando que exista una máquina del tiempo, un tele-transportador o cualquier invento de gama parecida, cagándote en los miseros avances de la tecnología y con el corazón en un puño. Normalmente con una pregunta rondándote la cabeza... ¿y ahora qué?
El monstruo feo, grande, verde y peludo ha salido de su escondite. Bu. ¿Ha conseguido asustarte?. Si la respuesta es que no, esto no es apto para gente con horchata de chufa en las venas. Si la respuesta es que sí, enhorabuena, eres bienvenido al club.
Claro está que no es el mismo tipo de distancia la que siente el que se queda, que la que nota el que se va. Un poco como la lucha de David y Goliat, los dos en forma espacio-temporal. Os dejo que os toméis la libertad de decidir cuál es cuál. Dos distancias de mismos kilómetros y diferentes magnitudes.
Pero bueno... independientemente de los kilómetros, las magnitudes y demás variables a considerar... No sé, supongo que yo mataré monstruos por ti. Por muy feos, grandes, verdes y peludos que sean.


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