martes, 29 de abril de 2014

Crónica de una muerte anunciada.

Ecuación imperfecta. El punto justo en temas del corazón es imposible de captar dado que, por alfa o por jota, o te sobra de aquí, o te falta de allá o ni pa' ti, ni pa' mi. Cada persona es un mundo, cada uno es cada uno (y k2 una piragua..) y la ecuación imperfecta no hace otra cosa más que cambiar en función del sujeto de estudio. Consideres la variable que consideres, lo siento, pero te vas a equivocar. La ecuación no te dará un bonito número redondo, entero y real. Vaya despropósito. Ejemplo de posibles variables a considerar en este problema matemático podrían ser, por ejemplo:

Abrirse... es contraproducente pues te relajas demasiado. Pareces vulnerable... No es bien.
Ser terriblemente cruel... es contraproducente porque te estresas demasiado. Te sientes el hijo de satán... No es bien.
Callarse las cosas es contraproducente ya que te colapsas demasiado. Se te hincha el cerebro...Y no, tampoco es bien.
Y así podría seguir un rato largo más... pero no me apetece, que no son horas.

Esto es un lío. Que venga Einstein, a ver si él nos hecha una mano. O las dos.

A dejarse fluir... como el agua. Be water my friend.

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