Es increíble el infinito egoísmo de las personas. Yo, mi, me, conmigo. Es nuestra primera y prácticamente única preferencia: haré lo que me convenga y quizás luego, piense en el resto. No se nos ocurre el daño que, con nuestras acciones, podemos llegar a causar a los demás. Egoísmo, caprichos, conveniencia. Ahora sí y ahora no.