jueves, 28 de diciembre de 2017

Some dreams

A veces tengo un sueño repetido. Es un sueño silencioso. De actos y no de palabras.

Siempre tiene el mismo principio y el mismo final. En algunas ocasiones, cambia el escenario.

Se trata de dos personas, desesperadas, que se encuentran tras mucho tiempo. Mucho tiempo de espera, de búsqueda y de necesidad. Se encuentran e irrevocablemente tienen que acercarse, como si estuvieran unidas por una extraña conexión. La atracción de los cuerpos. Y cuando se acercan y por fin se unen... qué decir...  Se acaba el mundo y se para tiempo. Dos cuerpos que se deshacen de ganas y de anhelos. Dos cuerpos que se funden ahogando la larga espera, sabiendo el poco tiempo que les queda por delante antes de que llegue su hora. Se estremecen dejando brotar cada sentimiento de culpa, de ansia y de deseo al son de cada embestida. Entonando sueños imposibles. Sentimientos cohibidos que por fin salen a la luz, brotan de la piel y se mezclan entre el sudor y las lágrimas.

Y finalmente, se acaba y ocurre así, sin previo aviso. Sale el sol y la imagen cambia de repente. Ellos se van, pero cada uno en una dirección diferente. Siempre el mismo final, la misma sensación amarga.  Ese pudo ser y no fue. Y entonces, la veo a ella. Y se que se queda con el hambre en los labios y el ansia en los dedos, en unos labios que gritan desesperados pidiendo más... Pero ya no hay nadie allí para escucharlos.

Me doy la vuelta al despertarme y la almohada está mojada.

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