Qué ilusos podemos llegar a ser en esta vida. El juego de decepción tras decepción.
Hay errores que por mucho que nos pese, no podemos dejar de cometer una y otra vez. Nos entregamos, sufrimos, nos curamos y volvemos a empezar con el ciclo. Nos olvidamos de las advertencias, del tener cuidado y nuestros pies de plomo poco a poco van perdiendo peso hasta que llegamos a flotar.
Estamos en el aire, tocamos el cielo con la punta de los dedos y toda nuestra coraza desaparece. Lo entregamos una vez más... con sus tiritas y sus machaques, convencidos de que esta vez es la de verdad, esta vez es la definitiva y nada malo puede pasar. Y de repente, se rompe, se rompe en mil pedazos. Pedazos que hay que recoger uno a uno e ir recomponiendo con mimo y paciencia. Tal vez algunos ni siquiera lleguen a aparecer y haya que sustituir con algún que otro material artificial.
Esto es lo peor que logro explicar, espero que aceptéis mis disculpas, esta sensación que me consume, este volver a caer-volver a empezar, esta confirmación de "entrega tu corazón y te lo devolverán en pedazos", esta crónica de una muerte anunciada escrita desde el ataúd.
lunes, 27 de octubre de 2014
lunes, 23 de junio de 2014
Ese instante de felicidad
Tras crónica de una muerte anunciada solo he de decir que el tiempo toda visión de los hechos puede cambiar y que si hay que morir, tras todo este tiempo, yo estoy dispuesta a morir de pie y después de haberme dejado el alma en la batalla. Que no se diga. Que aquí somos leones.
Como diría Moccia mi amigo el pastelero: ese instante de felicidad. Algo en lo que estamos de acuerdo. Eso sí, yo prefiero quedarme con el plural: esos instantes de felicidad, que últimamente, no son pocos. Justo acabo de tener uno hace un rato, medio dormida en su pecho.
martes, 29 de abril de 2014
Crónica de una muerte anunciada.
Ecuación imperfecta. El punto justo en temas del corazón es imposible de captar dado que, por alfa o por jota, o te sobra de aquí, o te falta de allá o ni pa' ti, ni pa' mi. Cada persona es un mundo, cada uno es cada uno (y k2 una piragua..) y la ecuación imperfecta no hace otra cosa más que cambiar en función del sujeto de estudio. Consideres la variable que consideres, lo siento, pero te vas a equivocar. La ecuación no te dará un bonito número redondo, entero y real. Vaya despropósito. Ejemplo de posibles variables a considerar en este problema matemático podrían ser, por ejemplo:
Abrirse... es contraproducente pues te relajas demasiado. Pareces vulnerable... No es bien.
Ser terriblemente cruel... es contraproducente porque te estresas demasiado. Te sientes el hijo de satán... No es bien.
Callarse las cosas es contraproducente ya que te colapsas demasiado. Se te hincha el cerebro...Y no, tampoco es bien.
Y así podría seguir un rato largo más... pero no me apetece, que no son horas.
Esto es un lío. Que venga Einstein, a ver si él nos hecha una mano. O las dos.
A dejarse fluir... como el agua. Be water my friend.
Abrirse... es contraproducente pues te relajas demasiado. Pareces vulnerable... No es bien.
Ser terriblemente cruel... es contraproducente porque te estresas demasiado. Te sientes el hijo de satán... No es bien.
Callarse las cosas es contraproducente ya que te colapsas demasiado. Se te hincha el cerebro...Y no, tampoco es bien.
Y así podría seguir un rato largo más... pero no me apetece, que no son horas.
Esto es un lío. Que venga Einstein, a ver si él nos hecha una mano. O las dos.
A dejarse fluir... como el agua. Be water my friend.
jueves, 6 de febrero de 2014
palomas
Cuando somos pequeños son muchas las opciones que aparecen en nuestro abanico de posibilidades futuras. ¡Mamá, quiero ser astronauta! ¡Mamá, hoy quiero ser actriz! ¡Mamá, quiero ser millonaria! Al final, vamos creciendo y nuestras ideas de grandeza se van aproximando a algo más factible y certero, digamos del tipo de médico o abogado, ingeniero o diseñador gráfico, veterinario o carpintero... Nuestros planes de ser el tercero en pisar la luna, el próximo ganador de un Oscar o el siguiente Bill Gates se van a la recamara de nuestras ya más maduras mentes. Pero aun así, siempre queda hueco para nuestros sueños más secretos, esa ambición oculta que de cuando en cuando asoma la patita por la recamara.
A mi por ejemplo, desde hace un tiempo atrás, se me antoja escribir cosas. Claro está que ojalá salieran cosas buenas y no solo estás cuatro reflexiones que dejo por aquí algún que otro día hablando casi para mi misma. A quién le importan mis tormentos de post-adolescente... Esto es como ir a un psicólogo, pero gratuito, una forma de sincerarse y abrirse con uno mismo. Lo que se escribe no es más "que un reflejo del propio alma del que lo hace".
Personalmente me encantaría poder hacer algo como lo que me ha pasado esta tarde con un libro, poder llegar a transmitirle a alguien. Transmitir con palabras algo que atraviese al receptor como un balazo, que le deje en el sitio, emocionado, con el aliento fuera y el alma encendida. Algo que despierte a la otra persona, que le y le de para pensar. Me gustaría ser capaz de transmitir la misma sensación única que he experimentado esta tarde aspirando las últimas letras de una obra de arte en forma de libro. Perturbar con mis pobres palabras que no valen nada.
Supongo que todos tenemos nuestros sueños, nuestras aspiraciones y nuestras pequeñas y secretas ambiciones. Pero shh, que quede entre nosotros ;)
A mi por ejemplo, desde hace un tiempo atrás, se me antoja escribir cosas. Claro está que ojalá salieran cosas buenas y no solo estás cuatro reflexiones que dejo por aquí algún que otro día hablando casi para mi misma. A quién le importan mis tormentos de post-adolescente... Esto es como ir a un psicólogo, pero gratuito, una forma de sincerarse y abrirse con uno mismo. Lo que se escribe no es más "que un reflejo del propio alma del que lo hace".
Personalmente me encantaría poder hacer algo como lo que me ha pasado esta tarde con un libro, poder llegar a transmitirle a alguien. Transmitir con palabras algo que atraviese al receptor como un balazo, que le deje en el sitio, emocionado, con el aliento fuera y el alma encendida. Algo que despierte a la otra persona, que le y le de para pensar. Me gustaría ser capaz de transmitir la misma sensación única que he experimentado esta tarde aspirando las últimas letras de una obra de arte en forma de libro. Perturbar con mis pobres palabras que no valen nada.
Supongo que todos tenemos nuestros sueños, nuestras aspiraciones y nuestras pequeñas y secretas ambiciones. Pero shh, que quede entre nosotros ;)
lunes, 13 de enero de 2014
Inspiración sobre mi propia inspiración
Hace mucho tiempo que no encuentro nada que realmente despierte mi curiosidad. ¿Me estaré volviendo una persona simple y plana? Espero que no. Por mi bien.
La inspiración es algo que viene y va, que de repente aparece en el momento menos esperado y te obliga a desviar tu mente a lugares insospechados, te obliga a volar lejos, a salir de tu cuerpo en una especie de viaje extracorporeo. Hace ya tiempo que eso no me pasa, que algo no me atrapa de la manera que os acabo de explicar... Y qué rabia me da joder. Con la felicidad, y a la vez ligera angustia, que despierta en nuestro ser el estar total y completamente intrigados por algo que sabemos que nadie más se ha puesto a valorar. El intringulis de poder llegar a nuestra propia conclusión sobre nuestra pequeña y secreta obsesión, la tranquilidad que eso despierta y la emoción de haber descubierto uno de nuestros grandes enigmas internos. Lo echo de menos...
Así que querida inspiración, querida mente curiosa y traviesa ansiosa por descubrir... Volved a mí. Porfiplus. No quiero ser simple y plana.
La inspiración es algo que viene y va, que de repente aparece en el momento menos esperado y te obliga a desviar tu mente a lugares insospechados, te obliga a volar lejos, a salir de tu cuerpo en una especie de viaje extracorporeo. Hace ya tiempo que eso no me pasa, que algo no me atrapa de la manera que os acabo de explicar... Y qué rabia me da joder. Con la felicidad, y a la vez ligera angustia, que despierta en nuestro ser el estar total y completamente intrigados por algo que sabemos que nadie más se ha puesto a valorar. El intringulis de poder llegar a nuestra propia conclusión sobre nuestra pequeña y secreta obsesión, la tranquilidad que eso despierta y la emoción de haber descubierto uno de nuestros grandes enigmas internos. Lo echo de menos...
Así que querida inspiración, querida mente curiosa y traviesa ansiosa por descubrir... Volved a mí. Porfiplus. No quiero ser simple y plana.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
No strings attached
La distancia es como un monstruo feo, grande, verde y peludo. Pero no peludo guay y adorable como un abrigo de bisón, no. Peludo como un bicho de estos asquerosos... Una tarántula por ejemplo. Puag.
A lo que íbamos, que me voy con mucha facilidad por las ramas. La distancia es, para que me entendáis, lo que de pequeños concebíamos como un monstruo, escondido debajo de nuestra cama o detrás de la puerta o dónde sea, pero esperando a salir en cuanto nos entre un poco el sueño, esperando a hacer su aparición estelar y volvernos locos, asustarnos, dejarnos tontos o lo que más os guste. Lo comparo porque con la distancia pasa lo mismo, es algo que esta ahí, escondido esperando a pillarnos y volverse tangible. Pasa de ser un miedo que nos quita el sueño a una realidad acojonante.
De repente estás cerca, te ves, te tocas, te dejas llevar y de repente, en tan solo un pestañeo... ya no hay nada. Ni te ves, ni te tocas, ni te puedes dejar llevar. Te quedas quieto un rato, en el sitio, deseando que exista una máquina del tiempo, un tele-transportador o cualquier invento de gama parecida, cagándote en los miseros avances de la tecnología y con el corazón en un puño. Normalmente con una pregunta rondándote la cabeza... ¿y ahora qué?
El monstruo feo, grande, verde y peludo ha salido de su escondite. Bu. ¿Ha conseguido asustarte?. Si la respuesta es que no, esto no es apto para gente con horchata de chufa en las venas. Si la respuesta es que sí, enhorabuena, eres bienvenido al club.
Claro está que no es el mismo tipo de distancia la que siente el que se queda, que la que nota el que se va. Un poco como la lucha de David y Goliat, los dos en forma espacio-temporal. Os dejo que os toméis la libertad de decidir cuál es cuál. Dos distancias de mismos kilómetros y diferentes magnitudes.
Pero bueno... independientemente de los kilómetros, las magnitudes y demás variables a considerar... No sé, supongo que yo mataré monstruos por ti. Por muy feos, grandes, verdes y peludos que sean.
A lo que íbamos, que me voy con mucha facilidad por las ramas. La distancia es, para que me entendáis, lo que de pequeños concebíamos como un monstruo, escondido debajo de nuestra cama o detrás de la puerta o dónde sea, pero esperando a salir en cuanto nos entre un poco el sueño, esperando a hacer su aparición estelar y volvernos locos, asustarnos, dejarnos tontos o lo que más os guste. Lo comparo porque con la distancia pasa lo mismo, es algo que esta ahí, escondido esperando a pillarnos y volverse tangible. Pasa de ser un miedo que nos quita el sueño a una realidad acojonante.
De repente estás cerca, te ves, te tocas, te dejas llevar y de repente, en tan solo un pestañeo... ya no hay nada. Ni te ves, ni te tocas, ni te puedes dejar llevar. Te quedas quieto un rato, en el sitio, deseando que exista una máquina del tiempo, un tele-transportador o cualquier invento de gama parecida, cagándote en los miseros avances de la tecnología y con el corazón en un puño. Normalmente con una pregunta rondándote la cabeza... ¿y ahora qué?
El monstruo feo, grande, verde y peludo ha salido de su escondite. Bu. ¿Ha conseguido asustarte?. Si la respuesta es que no, esto no es apto para gente con horchata de chufa en las venas. Si la respuesta es que sí, enhorabuena, eres bienvenido al club.
Claro está que no es el mismo tipo de distancia la que siente el que se queda, que la que nota el que se va. Un poco como la lucha de David y Goliat, los dos en forma espacio-temporal. Os dejo que os toméis la libertad de decidir cuál es cuál. Dos distancias de mismos kilómetros y diferentes magnitudes.
Pero bueno... independientemente de los kilómetros, las magnitudes y demás variables a considerar... No sé, supongo que yo mataré monstruos por ti. Por muy feos, grandes, verdes y peludos que sean.
martes, 25 de junio de 2013
Los capullos no regalan flores
Después de un largo y fatídico mes de experimentación me dispongo a concluir que sí, efectivamente, las mujeres son de Venus y los hombres de Marte y que además de eso, tengo un imán para atraer a todo tipo de posible capullo existente en la interfaz de la Tierra.
Con tanto planeta normal que nos hagamos la picha un lío.
Con todo esto quiero decir, simple y llanamente, que da igual cuanto nos esforcemos, que nos entreguemos poco, mucho o nada, que hagamos lo que hagamos el comportamiento del bando contrario va a seguir escapando a nuestro uso de la razón.
Puedes ser Teresa de Calcuta, todo amor, o el mismo Satán personificado que algo va a fallar siempre. Pip. Error. La ecuación no se puede resolver. Te falta un poquito de aquí, te sobra un tanto de allá.
Ya va siendo hora de caer del pino y, por mucho que joda, darse cuenta de que en vez de a la Oca, los de Marte prefieren que juguemos a "de decepción en decepción y vete con el próximo que toca". Así que es lo que nos toca, esperar con las manos bien abiertas a que llegue una más, otra decepción, una de tantas...
Pero bueno, tampoco pasa nada, si total luego cuando te sales de la tabla de decepciones te pasas el día bostezando... Somos así de caprichosos oye.
Mucho masoquismo y muy pocas flores.
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